“Teo-ficción”… ¿Por qué? ¿(Una necesidad esencial?) ¿La idea de la “Teo-ficción”… una protección? Pero ¿qué es exactamente? ¿“Teo-ficción” o “Deo-ficción”? ¿Nueva o no? ¿Solo la terminología no es antigua? ¿Algo ya visto? Este texto explica mi percepción de la “Teo-ficción”.
El nombre “Teo-ficción” me vino espontáneamente, sin esfuerzo de reflexión. Por otro lado, “Deo-ficción” habría sido más exacto, pues es enteramente de origen latino. Confieso que no realicé ninguna investigación para comprobar la existencia de esta palabra compuesta en ningún tipo de texto.
La “Teo-ficción” puede preceder o seguir al “Juego sagrado”. Estas ideas están íntimamente ligadas. Puede establecerse una relación con el sueño, porque es humano. Es humano querer elevar a los héroes, a los guías, a los audaces. De estas ideas iniciales nace la “Teo-ficción”.
Al igual que el “Juego sagrado”, la “Teo-ficción” está al alcance de todos los que poseen una buena imaginación.
No pretendo ser un teólogo. Soy un artista con reflexiones sobre la vida espiritual. La religión fue muy importante en mi infancia y aún hoy inquieta mi pensamiento, porque forma, informa y deforma a la vez. Me ha hecho actuar tanto como reaccionar en mi creación. Es como una especie de juego entre los principios religiosos y mi creación; de ahí las expresiones “Juego sagrado”, arte espiritufílico y “Teo-ficción”.
Imaginemos el mundo de la creación como una región o país del imaginario, un mundo donde uno puede crear lo que quiera. Allí hay imágenes o modelos en tres dimensiones que nos inspiran en esos lugares. Son nuestras vivencias y aprendizajes. Pero… también hay esbirros, guardias que vienen a perturbarnos cuando nos desviamos de las leyes de esos sitios. Son los problemas de conciencia debidos a los principios religiosos y sociales acumulados desde la infancia hasta hoy. Sin embargo, hay artistas que han atravesado ese muro de brigadistas. Ingenuamente nombraré aquí a Madonna.
La “Teo-ficción” es también la deformación de leyendas o sueños relatados alrededor de una fogata, de estructuras complejas o no, imaginadas por los seres humanos para entender sus interrogantes existenciales desde los inicios de la humanidad hasta hoy. Pero también puede ser algo tan simple como la ciencia ficción que describe mundos divinos, sus orígenes o estructuras. Esto sin haber sido concebido con la intención de aplicarse en un “Juego sagrado”.
La “Teo-ficción” puede ser consciente o inconsciente. Consciente en el sentido de que la estructura divina es pensada, imaginada y sugerida. Basta con pensar en las distintas doctrinas originarias de diversos países. La “Teo-ficción” puede ser inconsciente si la idea madre surge de una necesidad del subconsciente.
Pero… ¿es indispensable la “Teo-ficción”?
Existe la “Teo-ficción” con un objetivo serio, incluso severo, que sirve a ciertas organizaciones religiosas. También existe la “Teo-ficción” divertida, incluso inocente, como mi cómic en versiones 1.0 y 2.0. ¡Es un hecho! Me dejé atrapar por el juego. Como muchas otras personas, creé “Teo-ficción” (deo-ficción), pero no toqué el “Juego sagrado”, salvo un poco desde los márgenes. Para concluir… seamos todos héroes, cada uno a nuestro nivel, y si los descendientes o los contemporáneos de estos deciden hacer “Teo-ficción”… ¡pues allá ellos, porque jugarán con la conciencia de los demás! Lo que olvidé decirles… es que en casa tengo dos crucifijos que me recuerdan mi educación y a los que les tengo mucho cariño. ¡Ahora pueden reírse!