NO OLVIDES
Nunca olvidaré. Nunca olvidaré lo bueno, lo malo. Nunca olvidaré lo bello, lo sucio. Dondequiera que estés o donde yo vaya. Nunca olvidaré. Nunca olvidaré. Nunca olvidaré. Nunca olvidaré lo bueno, lo malo. Nunca olvidaré lo bello, lo sucio. Busqué durante mucho tiempo matar tu alma, borrarte. ¡No importa! Nunca olvidaré.
RECUERDOS DE ADOLESCENTE
En un oscuro y viejo desván, entre juguetes amontonados, un muñeco busca el amor. Lo busca noche y día, entre muñecas empolvadas. Ellas le responden apresuradas. Él les pregunta con dulzura, ellas le contestan con dureza. Con mil y una razones, se salvan de la situación. «¡Yo prefiero los soldaditos de plomo!» «¡No! ¡No me gustan los demonios!» Otras, más o menos igual... «¡A ti te cambio por los ositos!» Mientras algunas ni siquiera lo escuchan... «¡No vales ni el hombrecito de jengibre!» Todo eso lo afectó tanto que no puede dejar de llorar. Y, sin embargo, sigue buscándola, esa muñeca de ojos de terciopelo.
NADA
¡Puedo conversar con cualquiera! Incluso con el silencio. Y si no me responde, yo le digo... digo... digo... «Saque la lengua, señor Nada, ¡que me siento encima!» La soledad. Una intimidad total y perfecta entre el silencio y yo. La soledad, una ocasión de vínculo, de amistad, entre mi conciencia y mi inconsciencia.
INSPIRACIÓN
No basta con esperar la inspiración. Hay que prepararse para ella. Hay que tener paciencia si no llega. Pues se maquilla, se peina para ser aún más bella. Lo hace para que el inspirado elegido pueda reconocerla, advertir que se dirige a él. Si es lo bastante paciente como para no perderla... cuando la llama lo cruce, la atrapará, la besará y ella lo besará. Su inconsciente confraternizará con su consciente. Será un amor de tres. Una especie de orgasmo emocional. Como el indicio de un reconocimiento hacia la musa.
UTOPÍA
Me casaré con la utopía. La invitaré a mi casa, esa inhallable. Me acercaré a ella al riesgo de mi libertad. Lo imposible me hipnotiza, pero ilumina mi horizonte. La veo, se ha escondido más allá de la sabiduría. La encontré en un sueño de infancia. No puedo soltarla. Se me pega a las manos y se dibuja en mis ojos.
FUSIÓN
Cuando el sol de corazón fantasmagórico comienza a derretirse, suave, sutilmente, semejante a la mujer de placeres desconocidos, que, deslizándose sobre un mar de deseos perdidos, mira sus recuerdos huir en el espejo del tiempo. Entonces imagina volver, reencontrar esas edades mágicas.
TRISTEZA AMARGA
Amar... ¿un pecado? ¿una locura? Un peso arrastrado toda la vida. Una amargura creciente por el rechazo de la obsesiva. Un sueño maravilloso que termina... cuando las cadenas del hastío asustan incluso a quien encanta, sin sospechar que mata, que atormenta. El pensamiento de no saber hacia dónde volar. Ignorar qué camino tomar... Elegir, para salir del estado amargo, huir lejos del bochorno. Tristeza, acritud, aspereza. Confusión perpetua. Sensación inefable de sueño, de amor utópico, de fábula.
EL VOTO
Nunca nuestros ojos tendrán juego para los dos. Pero un voto imposible me ha ligado a usted. Como un ingenuo que devora lo sagrado, la ausencia desconocida. Y la luz brota, a pesar de mi ignorancia. Usted es como una virgen intocable. ¿Quién soy yo? ¿Quiénes somos? Nadie en el tiempo osará creer lo que nosotros... seremos en la eternidad.
LUNA RUBIA
Luna rubia que brillas, alimento de vida, embriaguez tornasolada de elección, bailando, deslizándote en mí. Me devuelves, amiga, el tierno y querido deseo de armonía, de una ley, ¡de un corazón feliz y recto! De abatir el negro y el gris, por amor, mágica e injusta alquimia. Astro que me agitas hasta el espanto, te amo, a ti. Dulce joven mujer extraña, rubia que me perturba, trastornas mi corazón, ignorándome, mirando hacia otro lado. Me conmueves, me transformas. Me maravillas, me confundes. Espero un día, una hora... ¡en que la esperanza se vuelva felicidad! Dulce joven mujer extraña, rubia que me perturba, te ofrezco mi vida con dulzura, la rechazas... temo. ¿Por qué temer al ángel? ¿A la luz, al ser que comparte? Ven a tocar mi resplandor, mi amor, tus profundidades. ¡Dulce joven mujer extraña! Me conmueves, me transformas. Me maravillas, me confundes.
CONTRARIEDAD
Una mujer me dejó aturdido. Otra me remató. ¿Por qué Dios no quiere... que sea amado? ¿Por qué es tan avaro... con los dulces destinos? ¿Soy malo, arrogante? ¿Mentiroso u obsesionado? ¿Por qué no quiere... que sea amado? El amor puede hacer vivir, encantar. Va a asfixiarme, ¡a quemarme, a matarme! ¿Por qué es tan avaro... con los dulces destinos?
VIAJE
¿Viajar en este navío encallado? ¿Arriesgar mi piel, mis sueños y pecados? ¡Rápido! Ponerlo a flote y echarlo a la mar, para revivir tras estos huracanes amargos. Izar estos miedos, llantos, mareos y náuseas, balancearme en la ruta tan temida... del vacío del alma y de una vida de galera, para ahogar allí el amor, fuego de mi infierno. Navegar hacia ese tesoro de tiempos gastados. Encontrarlo por instinto y luego transportarlo... a tierras vírgenes y blancas de luz. Trazarles con tinta mil y una fronteras. Redescubrir noche y día esas comarcas, esos países tristes que se dejan mirar. Ellos, cuya primavera no es más que negro invierno, consolarán mi existencia de ayer. Fundirme en esos lugares, imágenes del pasado. Beber el océano, ella que me ha olvidado, gracias a este navío de ánimo precario que es mi memoria sombría y más que invertida.
¿TENGO ELECCIÓN?
¿Tengo elección de creer en la eternidad? Sea la nada o el infinito. ¿Tengo elección de creer en todas las posibilidades religiosas de supervivencia después de la muerte? ¿Tengo elección de esperar algo más que mi vida? ¿Tengo elección de extraer de mi inconsciente todo lo necesario para creer en “la vida después de la vida”? ¿Tengo elección de arriesgar el odio de los demás o su estima engañosa, si es la única forma de creer en un amor eterno posible? ¿Tengo elección de tomarme por loco, si la locura es un camino hacia la realización de un sueño? ¿Tengo elección de luchar por un sueño... hasta sangrar mi imaginación? ¿Tengo elección de creer? ¿Tengo elección de dejar creer a los otros cuando podría convertirme en certeza? ¿Tengo elección de borrar lo que está escrito? ¿Tengo elección de negar la existencia de los noventa y nueve otros? ¿No tengo derecho a arriesgar la muerte por la vida de los demás? ¿Tengo elección de llegar hasta lo sagrado? ¿Tengo elección? ¿Tengo elección de provocar mi conciencia a riesgo de perder toda esperanza, por mínima que sea? ¿Tengo elección de intentar lo imposible? ¿Tengo elección de amarla de la única manera en que puedo demostrárselo? ¿Tengo elección de mirar esas imágenes que me hacen creer en su vida... y pensar en su muerte? ¿Tengo elección de provocar mi conciencia siendo malo, si eso puede darme felicidad? ¿Tengo elección de mirar la muerte a los ojos? ¿Tengo elección de dejarme mecer por la vida, si es por ella que puedo pensar en ella? ¿Tengo elección de amar mi carne cuando sé que ni siquiera puedo tocarle el cabello? ¿Tengo elección? ¿Tengo elección de amar todo lo que vive si es gracias a la vida que ella ha existido? ¿Tengo elección de vaciar mi corazón exorcizándome si es para crecer? Soy un corazón frío. Un corazón sin emoción. Amo. Pero amo sin saber qué es.
UNA IDEA
Me gustaría ser una idea, como Cristo materializado. Una creación de la imaginación, un instrumento de ensoñación. ¡Un ángel de poesía! Un universo de fe en delirio. Pero estoy aquí como tú, sin razón dentro de la razón. Ella que te anuncia mi oración. Es uno de mis fines para el fin... de tu fin para el mío. ¿Por qué jugar al apocalipsis, destruir la realidad, la verdadera, la vida? Es tiempo de cantar, cantar la creación... Eterno en la ilusión del sueño, del sueño y de la magia. ¡Por las imágenes y los sonidos que son... son... son...!
¿CÓMO?
¿Cómo saber si te amo de verdad, si mi alma no conoce la tuya? ¿Cómo...? ¿Cómo...? Pedir perdón al silencio, hablando su lenguaje, porque le hablé, ¿grité en la nada? En el vacío de un instante, como un mudo..., ¡con un torrente ensordecedor! ¿Cómo...? ¿Cómo...? Saber si el amor está cerca, si nos ciega... ¡y no vemos! Amar un alma, con el alma en pena. Vibrar tan fuerte ¡que la eternidad me oiga! ¿Por qué...? ¿Por qué...? Las únicas fuerzas que me quedan las pongo y me permito soñar. Soñar con un ser, con una rosa seca.
HADAS
Encuentro a menudo hadas, en sueños o en la realidad. Me fascinan por su belleza, incluso me hechizan con su maldad. Deseo ofrecer mis locas ideas, cantar, gritar mi deseo de ayudar, a las brujas quemadas... esas olvidadas, frustradas por las leyes de los extranjeros. Ese deseo, por inocencia, despertó un hada, oculta lejos en mi vida, fatal reloj de arena. Un personaje largamente, dulcemente soñado, que no puede salvar... ¡todavía no! ¿Pero tal vez me habló? Aconsejándome disculparme con cuidado, del engendro subido al tercer peldaño, buscando un alma para aliviarse. ¡El engañador quedó petrificado! Lamenta el ultraje al hada del ducado, que, sacudida por el importuno turbado, lo teme y lo rehúye, ofendida. El hada salvadora añadió... alejarme de los ojos de la bella para que el porvenir pueda saludarme como mago, como hechicero.
BREVES MOMENTOS
¿Suceden momentos en la vida de la gente en los que la intuición y la loca imaginación habitan la misma casa? Cada una, simultáneamente, como niños jugando al balón con la inspiración, golpeando la corriente del mundo de los vivos, cambian a los tontos en hermosos bufones.
MI ESPÍRITU
El viento se alza en mi espíritu, como una mano suave que presiona, que impulsa delicadamente al genio, la vida psíquica hacia la euforia. El viento se mece y danza en cadencia, va y viene según la suerte, del destino o de lo inmenso, soñando que todo depende de su diligencia. El viento vuela alto, vuela bajo también. Me pierde cuando cambia de traje, cuando pierde el norte en la noche. ¡Al amanecer nos reencontramos disfrazados de hastío! Pero cuando canta al sol su nota grave, la virgen se agita y sigue el sonido en vuelo, hasta la luna nueva, tierna y frívola. Se proclama hada y ofrece mi aliento en ofrenda.
VIDA TRISTE
Mi vida es triste y gris. Busco el humor que roza, que toca el corazón en brisa, y la risa rebotando en la boca, grande como una iglesia.
YO SÉ
Yo sé, yo siento, escucho, oigo. El tiempo de callar ha pasado. Mi grito era de plata, pero tu silencio... se duerme. Nada fue dicho. Todo está muerto. Yo sé, yo siento, escucho, oigo. Esos alientos que en ti, me preceden, han jugado con mi conciencia, como lira sin cuerdas ni resonancia.
VACÍO
Soy un rollo vacío de sentido, único. Coloreando la cera, justificando lo peor. Bailo al ritmo de los ruidos infernales de la calle. Hacer la vida, rehacerla. Intempestivo, exhaustivo carácter de notario. Aplastando la nube sofocada por la cerveza. Manipular el gas desodorante, perfumado de agua matinal. ¡Asfixia! ¡Aplasta!... ¡Revienta! Puesto eterno de elixires luminosos, vibrando en los intestinos delgados del presidente Bebé Pato, bestia sonriente pese a una mirada castigadora, unidireccional y perdida. Cuidado con los ojos que degüellan los neones sonoros multiplicados, por los lápices gastados de matemáticos con viejas barbas y gafas sucias. Soy un rollo vacío de sentido, pero único.
EL ÉMULO Y LA MUSA
Cruzar montañas y ríos a lomos de la musa, transportando al émulo en sus brazos, huyendo de los beneficios neuronales de la imaginación, intrínseca, desgarrando la envoltura cefálica con un gesto tan brutal como decadente, degollándose mutuamente gracias al hospicio de un largo cuchillo hecho de bananas azucaradas. Me emancipo, me estiro como un canguro en vuelo, saltando por encima de las ocasiones de adulterar en las palabras, por las palabras... olvidando la palabra mal. ¡Sí!... Yo..., yo..., yo... ¡Yo! ¡Buscar la musa, encontrarla a cualquier precio! Si no, es ella quien te atrapa en una red tejida por los azares de la vida. Pero esa musa no es de tu elección.